"A quien tanto amé y se refugió
en la parte más lejana del mundo, según él:
la cabina de una grúa
(él que no había tenido jamás
una herramienta
en las manos).
Debes sentirte libre, encerrado en tu torre,
adicto al silencio.
Paloma"
(Y un poquito yo también)
Esta puede que sea la ultima carta que te escriba, pajarito migrado.. sin querer, convertiste mi año en uno de los inviernos más largos y fríos de los que hace mucho no se me metían en el cuerpo. Hoy creo que abrí tu jaula y te deje volar tranquilo. Yo se que vos te fuiste hace mucho.. cerraste la única boca a la que tenia acceso, y me sentí con culpa; también con un poco de satisfacción, para que mentirte.. hay cosas del amor romántico que no me puedo despegar, una de ellas es hacerle mal al - la otrx.
Me despido de tu corazón tan alto como vos, de tu nariz tan bonita, y tus ojeras oscuras como este tiempo, que promete ser un otoño un poco mas naranja.. si ya se que estamos mas cerca de la primavera, pero mi sol empezó a salir y todavía hace un poco de frío. El hielo de las calles ya no me hace caer, por ahí me resbalo un poco.. pero quien no? como si fuera tan fácil habitar tan plenamente, Igual es lo que me propuse desde que te deje en algún lugar de mi inconsciente (el muy policía el otro día me hizo dudar y te mostró en un sueño triste en el que por suerte no estaba tan sola), para caminar hacia alguna primavera mas feliz.
Esta despedida fue lenta, y cabezadura.. como yo, pero no voy a renegar; el horizonte tiene toda la pinta que va a ser mas complejo pero le daremos batalla. Gracias por irte, por este invierno largo, el desorden en la pieza y la humedad en la pared que hicieron que mis mapas inventados construyeran un camino paralelo para no volver.
Te quiero, pero te quise.