jueves, 17 de diciembre de 2015

solarigrafia del brazo de choele choel y tu abrazo.

Buscaste en google earth mi casa, y a la semana aparecí yo, de onda colgada y verborragica cual cotorra.. y vos me mirabas con diferentes caras pero creo que ninguna tuvo un poco de maldad por mas que yo sea una exagerada y quiera echarle la culpa al mundo de todo lo que no me pasa; Total quien quiere conocer a una persona que ya conoces de nombre, de vista, de teórico y de mes (yo?).

Me gusta pensar que en tus silencios seguís diciéndome que soy linda, que te gustaría darme un beso, y que la pasas bien conmigo, así nos vemos esa tarde como me prometiste y los días que quedan antes que me tome el tren; pero me conformo con tenerte al lado preguntándome si me incomoda que no me hables porque muchas veces no sabes que decir, ni me importa.. a veces mirarte es mas lindo (si es por el lente de la cámara me da un poco menos de vergüenza) y cuando sonreís y se te achinan los ojos pienso que ni en pedo te imaginas lo que lindo que sos y menos que el año nos (re)encontrara de esta forma.
De verdad me hubiese gustado que duermas conmigo pero ya sabes, la hora el medico, vos tarde y yo nunca.. fin de año vos trabajando los fines de semana y yo cursando los otros 5 días, la birra el almuerzo tu casa la mía y ni un beso mas; ni de despedida ni de bienvenida de acá a un mes y medio con suerte y si por ahí me extrañas o te extraño, pero ni da hablar de eso no? si no nos vamos a extrañar, pero bueno.. me hubiese gustado decirlo. Bailar cumbia y ranchar la plaza sin sentirme una pesada insegura porque siempre tarde o nunca, y aprovechar cada uno de los silencios para meterme en tu cabeza y poder entender antes de hoy que ya me tomo el tren y me voy.........................

Que tus viajes por el mundo en bicicleta son tuyos, (que lo mas probable es que no quieras una compañía porque no me podrías llevar en el caño de la bici.. si queres te acompaño en monopatín o en rollers o en otra bici, una playera azul con frenos para atrás) y entre vos y yo hay una distancia mas grande que una cuadra de tu lugar de trabajo y mi casa, o de la casa de tu papa y mi casa, la casa de tu mama y mi casa, la plata que es tu casa y choele que es mi casa. Distancia que no se con que medirla pero que por ahora son 45 días de recorridos de sol, como la solarigrafia que te mostré hoy y de la foto del brazo que te prometi aunque mucho no te interese, o si, que se yo.

- Esta bueno decir las cosas
- Nos estamos hablando.

lunes, 6 de julio de 2015

Tomarse un avion a chile, llegar a mi casa y escaparse a ver a divididos

La vulgaridad te aburre, tu vida te parece una mierda y te sentis incomprendidx.. pero igual, corres.
puedo dar mil argumentos del porque creo que creo que tu mundo y el mio lo podiamos cambiar, no era necesario dar un giro tan drastico, no? pero que agarradxs de la mano podiamos, aun asi, te vas.
(me dolio mas el tiempo pasado que pensar en que decir)
Estas y te sentis, solx,  todo es igual que antes (aunque te guste y no puedas admitirlo) supongo que por eso te escondes.
Ppensando mas adelante en que hubiese pasado si...
pensando en como iba a seguir de haber sido de..
arrepintiendote de esa vez que me dijiste que..
arrepintiendote de esa vez que no me dijiste que..
arrepintiendome de esa vez que no pude..

siempre creimos que el mejor camino fue huir,
Vos de tus miedos
y yo de mis sueños
yo de mis miedos
vos de tus sueños.

jueves, 30 de abril de 2015

Julia

-todavia no me acostumbro a que puedo decir lo que yo quiera.
-si, te cuesta saber que queres..
-si..

martes, 7 de abril de 2015

Corazón filigrana

Antes el corazón me servía entero, Pablo, sístole y diástole para latir tu amor. Y vos te reías burlándote un poco, porque decías que corazón es una palabra cursi, pero te gustaba, y me pasabas el brazo por los hombros, calle hacia el rio, acodarnos en la Costanera y cuchichear cómo diablos pueden tener tanta paciencia los pescadores; yo no sé para qué sirve ponerse a pescar y no sacar nada, en todo caso inventarse una costumbre o una obligación que a lo mejor es más entretenida que la pila de expedientes; pobres los que trabajan en los bancos; si yo trabajara en un banco no podría estar con vos, linda, tan linda, mirándote así y acariciándote el pelo largo en la Costanera a las cuatro de la tarde; menos mal dentro de todo que no trabajaste en un banco ni en una oficina, que en vez de escribir a máquina usabas pantalones raspados en las rodillas , no te vayas a pensar que me voy a poner galera como tu abuelo y yo te imaginaba con la galera y me hubiera gustado verte con una galera puesta, Pablo; y yo con miriñaque y capelina por el Rosedal haciendo una leve reverencia para saludar a los conocidos, mira que sos linda y te gusta pensar pavadas, con las cosas que pasan en el mundo. El mundo es así. No, no es así; nosotros lo vamos a cambiar. Los enamorados dicen que cambiarán el mundo por el solo hecho de quererse; no me digas que vos sentís que eso es verdad, vamos a casarnos, a aburguesarnos, a llenarnos de hijos y nos vamos a olvidar de todo lo que pasa en el mundo; no, Pablo, no digás eso; entonces mandá al diablo la boutique y quédate a vivir conmigo; ¿no te gusta?, ¿te parece poco una pieza y un baño en la punta del pasillo?; no, no me parece poco, me parece que lo decís nada más que para burlarte de mí. Y te reías, y me gritabas señorita burguesa mientras todos se daban vuelta para mirarnos en la calle Florida. Y te gastabas los últimos cincuenta pesos en un ramo de flores violetas y nos moríamos de frío caminando por ahí hasta las dos de la mañana, porque no teníamos para un café…
Yo no quería cambiarte, Pablo, te lo juro, ahora que podés saber la verdad de todas las cosas, ahora que no tengo que buscar palabras especiales para darle forma a mi verdad. Yo sigo trabajando en la boutique porque, aunque te rías y aunque me digas que hay un montón de angelitos gordos y sonrosados que me contemplan desde atrás de las nubes para contarle a los santos lo bien que me porto, necesito trabajar en algún lado para vivir en este mundo que no entendías ni te entendía. Yo no quería cambiarte, Pablo; convertirte en un señor importante, de galera, como mi abuelo o tu abuelo, quería simplemente lo que quieren las mujeres cuando estás enamoradas; estar con vos, casarme con vos; con libreta, chiquita, para que tu mamá no ponga el grito en el cielo. Y eso que tiene de malo. Vos también tenés prejuicios, en todo caso, porque si no te importa nada, qué te puede importar una libreta. Burguesita y miedosa. Burguesita y te quiero como un condenado. No vayás, Pablo, tengo miedo. Alguien lo tiene que hacer, miedosa, los angelitos gorditos y rosados que te espían desde atrás de las nubes me van a cuidar. Cambiar el mundo, Pablo. Yo creía que eso se hacía desde las canciones de protesta, desde las conversaciones exaltadas en los cafés. Yo esperaba tus cartas, y tus cartas me llegaban puntualmente una vez cada tres días. Vos no me contestes burguesita, esperá mis cartas solamente, no voy a poder ponerles remitente. En algunas me mandabas el pétalo de una flor o una hojita verde, yo me las guardaba bajo el corpiño, tibias, nueve horas sonriéndole a la gente y convenciendo a las señoras de que el color les queda pintado y esa hechura la hace más alta, la hace más baja, la hace más menuda, la hace más corpulenta, parece una modelo de Vogue propiamente. Igualita, igualita… Y vos, Pablo, por favor volvé, o mándame a decir dónde estás, Pablo, para irme con vos a cambiar el mundo a tu manera, como vos quieras, porque las mujeres, por amor, a veces también decidimos casarnos y seguir al hombre como doña Ximena al Cid Campeador. Y abro el diario y ahí está tu foto, cuatro por cuatro, de frente, una foto de cuando todavía podías gritar y apretarme contra vos y maldecirnos y reírte diciéndome burguesita querida y veinticuatro años, Pablo, y tu apellido, no sé por qué parte del cuerpo te entraron las balas y se te escapó el aliento, pero te llevo conmigo por las calles y le pregunto al cartero si no hay una carta para mí y venís hacia acá, siempre caminando hacia acá, hacia este corazón de filigrana que quedó del corazón entero y cursi. Corazón filigrana sin custodia de ángeles, que no podrá zurcirse más que con pan para los hambrientos y golondrinas en vez de fusiles
.

jueves, 2 de abril de 2015

No más, mi amor.

https://www.youtube.com/watch?v=D0ZLd2U_d30

Todos los "fin" tienen un soundtrack del cual unx debe apoderarse,
Hoy me recomendaron uno de mis discos favoritos para este,
y tenían razón.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Me gustaría encontrarte las respuestas a todas las preguntas que tenes, 
pero no puedo por el simple echo de que tampoco me dejas. No se si quiero leer lo que me vas a responder, que aunque me haga una idea y este todo dicho, no me gustan del todo las sorpresas.
No valdría la pena enojarme ahora, ni ponerme triste.. pero es cierto que en tu mundo casi nada vale la alegría.. ni siquiera nosotros, que supimos reírnos de tantas cosas pese a las diferencias, (me siento tan repetitiva que cuando logre superar esto creo que nunca mas voy a usar esa palabra), tampoco quisiste que lo logremos.
Hoy te leí un rato, y me enoje de verte -y verme- pasar por el tiempo en tus entradas del blog, y pensar que el tiempo, o vos, o yo.. ninguno pudo frenar esto que se iba a la mierda.. y que tampoco tuve oportunidad, ni voz, porque eran esas preguntas que no pude contestarte aunque no me correspondían.

espero que lo leas, yo te perdone(ono)
http://walk-think-live.blogspot.com.ar/2013/07/eso-es-queso.html volvete a leer, entre tus cosas espero que este la respuesta.

sábado, 21 de marzo de 2015

Cuando el 152 se vuelve un bajón

Me levante, me cambie.. di vueltas, te mire un rato y llore otro. Guarde las cosas, volví a mirarte porque realmente sabia que quería estar ahí y no acá, tampoco en el micro, ni en el plaza.. en mi casa tampoco, quería quedarme ahí y no moverme; quería estar ahí y sentirme entera. Entonces me fui, con mas dolor.. y viéndote la cara.. así no funcionan las cosas, creí que me llevaba todo.. y creo que me deje parte de mi allá, en el living de tu casa, en la esquina del micro, en tu mano. Sentí la mochila tan liviana porque había dejado todo lo que no es material o necesario allá esperándome.
O no.

jueves, 19 de marzo de 2015

Flacx:
¿Sabes qué? Me di cuenta de que al final tenías razón con lo que me dijiste aquella vez, hace tiempo, en tu auto, la noche en que llovía afuera y un poquito también adentro. Sí, tenías razón. Yo preferí no dártela porque –no es para poner excusas– a esa altura todo lo que te daba se rompía y todo lo que me devolvías ya no andaba. No te la di, pero tenías razón.
Me acuerdo de que lo dijiste como al pasar, casi sin querer, como disculpándote por tamaño hallazgo y tamaña verdad dicha de una manera tan linda. Estábamos tomando una cerveza, callados, probablemente aburridos y claramente en duda, cuando me dijiste eso. “La lluvia no es mala ni perjudicial, mojarnos no es molesto ni dañino y la ropa ni se achica ni se rompe. Pero le tenemos miedo a la lluvia”. Estabas hablando de nosotros, yo me di cuenta, pero preferí pasarlo por alto. Hoy, que ya pasaron más de dos años y varias lluvias, entiendo que debí haberte dado la razón y bajar a mojarme, a caminar o a correr, pero a irme.
Dos años después siempre es fácil pensar. Esa noche no lo hice: ni me fui ni te di la razón ni nada. Apenas te largué un “puede ser”, indiferente y cobarde. Desde esa lluvia hasta el sol tibio y pusilánime de hoy pasó mucho tiempo y tantas otras cobardías. El final, predecible a todas luces, amagó ser final, pero fue apagón inconformista. No sé si te acordás, Flacx, pero la primera vez que hablamos de terminar fue casi que jugando. Nos preguntamos qué pasaría si, y respondiendo nos dimos cuenta de que la ruleta rusa que habíamos empezado a jugar resultaba tener seis balas, y aunque el tambor gira mucho, tampoco gira tanto. Nos dimos cuenta de que no sería tan grave, y eso es gravísimo, Flacx. Después de eso seguimos como si no hubiese pasado nada. El tambor giraba y las seis balas bailaban esperando que pare la música para ver quién quedaba sin silla. Dejamos de ir donde íbamos, dejamos de abrazarnos para dormir, dejamos de soñar con una casa bien lejos, dejamos de reírnos de la gente y dejamos de hablar sobre la lluvia. Pero no dejamos de vernos.
Te soy francx. No sé qué hacer. Seguramente esperabas que esta carta estuviese abrazada a una certeza, a una respuesta clara, a una decisión; a algo. Pero no. La carta dice lo que dice y hasta ahora no me ha dado más valentía que cualquier otra carta que pude haberte escrito bajo cualquier otro sol menos cobarde. Sin embargo, ya sabés, escribir me ayuda a pensar. Y sentarme a escribirte y a pensarte y a extrañarte joven me ayuda a acordarme de por qué te espero cada tarde y de por qué te elijo cada noche.
Es lindo acordarse, Flacx, porque en el recuerdo está la respuesta. Vos sabés bien que le tengo miedo al olvido, a la rutina, al conformismo, a “lo normal”, a la lluvia y a los perros. Esto último no importa, pero lo otro sí, el olvido sobre todo. El olvido es cruel, Flacx, porque entre otras cosas no existe. Yo sé que de vos no me olvido más, y sé que si me voy no va a parar la lluvia. Además, qué es eso de irse porque las cosas no funcionan. Qué es eso de escaparnos. ¿Sabés qué? Yo me quedo. Sí, lo decidí, me quedo. Y no me quedo por vos, me quedo por nosotrxs. Me quedo por lo que todavía nos falta. Me quedo porque nunca nadie dijo algo tan lindo sobre la lluvia. Me quedo porque dormir abrazados vale la pena aunque haya calor. Porque podemos tener una casita afuera. Porque te quiero a vos. Me quedo porque el olvido no existe, porque hay rutinas divinas, porque el conformismo es para mediocres y porque lo normal es para amores normales. Todavía no solucioné lo de los perros, ya sé, pero podemos comprar uno grande para la casa de afuera, y capaz que le tomo cariño. Y con él a todos. Y con vos al mundo. Y con el mundo a vos, que sos la ley de gravedad de todo lo que me pasa.
Al final sí, decidí, sé qué hacer. Me quedo, Flacx. Ahora estás leyendo esto y yo no estoy pero ya vuelvo. Me quedo. Ya vuelvo. Salí a buscar una película. Si tenés tiempo, cuando llegues, prepárame el más tuyo de los abrazos.