jueves, 26 de octubre de 2017

Fundamentacion de la ternura


Pensaba en los motivos
de pensarte a cada rato,
de escribir que tu presencia
resulta casi imprescindible
y eso que sabemos
que tal palabra no existe,
de sentir ahora, por ejemplo,
la soledad de metal de los desiertos
y eso que también se piensa
en otros casos de mucha trascendencia...
Buscaba, te decía,
y solamente
siento en la sangre mil respuestas
que inundan los vocablos
(esos frágiles, humildes ranchos siempre al borde
del lenguaje necesario, siempre inútiles
cuando te viene la creciente...)
Entonces, compañera, he vestido con letras
algún intento de explicarte la ternura
(Quizás porque... y se escapan tantas cosas)
–Quizás porque... (y te quiero simplemente)
Te podría decir:
quizás porque incorporé
la estrategia de tu risa
a la línea operativa de mis sueños
(ese ejército pequeño tan lleno de coraje
para algunas cosas, con tan buenas intenciones
pero tan infiltrado de resabios,
tan poco organizado para desplegarse...)
Quizás porque mis ojos se llenaron
con las consignas de tu amor y tu dureza,
o quizás porque invadiste
los puertos del silencio que tenía
porque desembarcaste batallones
de caricias nuevas.
(de las únicas que sirven, las que se disparan
a partir del combate, de la militancia)
Y fue bastante simple
tu modo de invadir los territorios,
y fue bastante simple: me creciste
una calle que sirve
que podemos
seguir abriendo y me trajiste
tu manera de lluvia, de llegar
tu manera de semilla, de quedarte
de establecer la palabra y pronunciarme
una identidad que ahora sí (recién entonces)
puede servir para el nombre
de Mañana (el tiempo nuevo)
Quizás por todo eso, compañera
y por lo que falta gritar desde las venas,
existe la Ternura
o duele la distancia.
Ya sé, no es mucho fundamento
En las palabras
pero vos sabés de sobra que las cosas que importan
de la vida
se hacen con la sangre y con las manos,
te digo: el amor
la Revolución (y es suficiente)
(Oscar Wurm, poeta, militante
y combatiente,
1952-1976. )

domingo, 1 de octubre de 2017

El feminismo es desde adentro o no es nada

Lo que me quedo del día en que te fuiste:

La gata que me regalaste que me rompe las plantas,
los domingos vacíos,
un montón de recuerdos cada vez que miro las estrellas y me acuerdo de esa vez que fuimos al planetario.
una nostalgia de pensar en el carnaval,
la sensación de no tener ganas de conocer a nadie,
un lugar en la cama,
una duda sobre si me extrañas o te hice un favor.
una duda del tamaño de la sombra de mi casa,
Mi mano izquierda suelta de la tuya.

Lo que realmente tengo desde el día en el que me fui de tu casa:

Una gata que, aunque me rompa las plantas, es mi compañera.
saberme tranquila de poder levantarme a la hora que quiero los domingos,
saber que voy a poder recordar con amor, en un tiempo cuando corra agua bajo este puente, que alguna vez me llevaste al planetario a ver las estrellas porque te dije que me gustaban.
un carnaval mas, compartido, con la gente que quise.
Saber que así como te conocí en un tiempo voy a poder conocer a otres,
y que primero no hay que perderse, para sanarse.
que mi cama, aunque chiquita.. es mía y no me queda grande.
Una certeza sobre que me quisiste, y que aunque me duela que no sepas que queres con nosotres, a veces amamos como podemos.
La certeza de saberme con autonomía y decisión.
La certeza de que a veces cuando perdes, ganas.
Mi mano abrazandome cuando estoy triste, mi mano abrazando a les que amo, mi mano cambiando el mundo.
Te quiero, libre, cumpliendo tus sueños, me quiero libre sabiendome libertadora de mis deseos, protagonista de mis relaciones, te quiero con la certeza de que hoy te suelto para ser un poco mas feliz conmigo.
El feminismo es desde adentro, o no es nada.