"Y de pronto me acuso.
Me acuso por que te canse. Que te aburriste de oírme pensar. Que te hartaste de verme recorrer la confusa geometría de las casas viejas. Que tal vez hayas comprendido que la lucha de clases que a mi me importaba era siempre la que se libraba en mi cerebro; y no en las calles. Que nada ni nadie podía impedir que yo estuviera solo. Ni siquiera vos.
El mundo de las ideas de Platón. La generación del ochenta. Los movimientos populares del siglo xx. La psicología dialéctica. El tango como nostalgia del tiempo perdido.
Todo, todo menos vos, para que nos vamos a engañar.
Las cosas que yo amo. Las cosas en las que yo creo.
Los místicos cálculos sobre la cantidad de estrellas que componen una galaxia.
Y a veces me daba cuenta de que vos estabas allí. De que querías comer un helado, o ir a sentarte en una plaza cualquiera. Así, por que así, sin símbolos. El sol por el sol, y no por el hidrógeno, ni el helio. Pero había un abismo entre tu sol y el mio. Durante un tiempo pudiste compartir mi sol. Pudiste seguirme en mis viajes. Pero hay un tiempo de andar y un tiempo de detenerse.
Y cuando yo me quise detener, ya no estabas a mi lado. Te habías quedado tomando un helado, o mordiendo una hoja en una plaza cualquiera.."
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